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F.A.Q

Preguntas Frecuentes

CO2Colombia es un programa de medición, certificación y comercialización de créditos o bonos de carbono en ganadería.

Un bono de carbono es un instrumento financiero utilizado en el mercado de carbono para incentivar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Representa una tonelada métrica de dióxido de carbono (CO2) o su equivalente en otros gases de efecto invernadero que se ha evitado o eliminado de la atmósfera.

Se emiten como parte de proyectos que contribuyen a la reducción de emisiones, como la implementación de energías renovables, eficiencia energética o la captura y almacenamiento de carbono. Los bonos de carbono pueden ser comprados y vendidos en el mercado, lo que permite a las empresas compensar sus propias emisiones adquiriendo bonos para compensarlas o vender los bonos generados por sus acciones sostenibles.

Los bonos de carbono son regulados por diferentes organismos y mecanismos, dependiendo del mercado en el que operen. A nivel internacional, uno de los mecanismos más conocidos es el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), establecido bajo el Protocolo de Kyoto de las Naciones Unidas. El MDL es supervisado por el Panel Ejecutivo del MDL, que está compuesto por expertos designados por los países miembros.

Además del MDL, existen otros mercados y estándares regionales y nacionales que regulan los bonos de carbono. En el caso de Colombia, en 2017 adoptó el Decreto 926 para la gestión del cambio climático que incorpora las estrategias anteriores con una visión integral. El Decreto dicta y fija quienes están obligados a pagar el impuesto al carbono, por que concepto y cual es su tasa.

Los bonos de carbono pueden ser adquiridos y pagados por diferentes actores, como empresas, gobiernos, organizaciones sin fines de lucro y particulares. Estos actores compran bonos de carbono como una forma de compensar sus propias emisiones de gases de efecto invernadero o para cumplir con objetivos de sostenibilidad y responsabilidad ambiental. En Colombia lo compran igualmente las empresas que están obligadas a pagar el impuesto al carbono, como una forma de cumplir esta obligación.

 

 

 

El impuesto nacional al carbono se creó por medio de la ley 1819 de 2016 (Reforma Tributaria Estructural), es un mecanismo de política fiscal utilizado para desincentivar la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono (CO2), que es uno de los principales contribuyentes al cambio climático. El impuesto al carbono consiste en el pago de una tarifa gravada al contenido de carbono, que es un elemento químico presente en los combustibles que ocasionan el efecto invernadero, en forma de gases, a la atmósfera cuando se hace la combustión correspondiente.

El objetivo del impuesto al carbono es fomentar una transición hacia una economía baja en carbono, promover la adopción de tecnologías limpias y estimular la innovación en energías renovables.

Es importante destacar que la implementación y los detalles del impuesto al carbono pueden variar en diferentes países y regiones, dependiendo de las políticas y regulaciones específicas adoptadas.

La tarifa corresponde es a veintitrés mil trescientos noventa y cuatro pesos con sesenta centavos ($23.394,60) por tonelada de carbono equivalente (CO2eq). Este valor se ajusta anualmente de acuerdo al IPC.

El mercado de carbono es un sistema en el cual se negocian los derechos de emisión de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2). Su objetivo principal es facilitar y promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de manera más eficiente y rentable.

En un mercado de carbono, se establecen límites o cuotas de emisión para ciertos sectores o empresas, y se les asignan permisos o créditos de emisión correspondientes a esas cantidades. Estos permisos o créditos de emisión representan una cierta cantidad de emisiones permitidas y pueden ser intercambiados entre las partes involucradas en el mercado.

Existen dos tipos principales de mercados de carbono:

  1. Mercado voluntario de carbono: En este mercado, las partes participantes, como empresas o individuos, voluntariamente adquieren créditos de carbono para compensar sus emisiones.
  2. Mercado regulado de carbono: En este mercado, existe una regulación gubernamental. Se basan en regímenes obligatorios de reducciones de emisiones que pueden obedecer a reglas definidas en diferentes niveles (Internacional, Regional, Nacional y subnacional)

En Colombia el mercado regula bajo la figura de Sistemas de Comercio de Emisiones-PNCTE.

  • Se establece un límite a las emisiones de GEI, que permita de forma progresiva cumplir con los objetivos de política establecidos para la mitigación de GEI.
  • El gobierno expide unos derechos de emisión y los agentes regulados los compran para respaldar sus emisiones de CO2eq.
  • Cada derecho de emisión autoriza a emitir una tonelada de CO2eq.
  • Como se expide una cantidad limitada -tope o cap-, quienes los adquieran podrán emitir dentro de su actividad tantas toneladas de CO2eq como derechos de emisión haya adquirido.
  • Quienes no los adquieran deberán reducir sus emisiones o pagar las sanciones correspondientes.

Las empresas pueden adquirir bonos de carbono en el mercado para compensar la cantidad de emisiones que estén realizando debido a sus actividades y por tanto llegar a demostrar una gestión de su huella de carbono. Otro fin es para dar cumplimiento a metas obligatorias de reducción de emisiones a nivel internacional, regional, nacional y/o subnacional.

El precio de los bonos de carbono en el mercado puede variar significativamente y está influenciado por diversos factores, como la oferta y demanda de créditos de carbono, las políticas y regulaciones climáticas, y la actividad económica.

En los mercados voluntarios de carbono, donde las transacciones son realizadas por empresas y organizaciones de manera voluntaria, los precios de los bonos de carbono pueden variar ampliamente. Estos precios dependen de factores como la calidad y certificación de los créditos de carbono, el tipo de proyecto de reducción de emisiones asociado y las preferencias y objetivos de los compradores y vendedores.

En los mercados regulados de carbono, donde existe una obligación legal (impuesto al carbono), la tarifa corresponde a $23.394,60 por tonelada de carbono equivalente (CO2eq). Este valor tendrá un cambio porcentual acorde al IPC.

La huella de carbono es una medida que se utiliza para evaluar el impacto ambiental de una entidad, como una organización, producto, servicio o incluso una persona, en términos de emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono (CO2). Representa la cantidad total de gases de efecto invernadero liberados directa o indirectamente durante todas las etapas de vida o actividad de dicha entidad.

Compensar la huella de carbono implica tomar medidas para contrarrestar las emisiones de gases de efecto invernadero que una entidad ha generado y no puede reducir directamente. Se trata de realizar acciones adicionales que compensen las emisiones al apoyar proyectos o actividades que reducen las emisiones o eliminan dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera.

Las emisiones de carbono pueden ser verificadas por entidades independientes llamadas verificadores o auditores de carbono. Estas organizaciones especializadas en evaluación y verificación ambiental tienen la responsabilidad de examinar y certificar la exactitud y la integridad de los datos de emisiones de gases de efecto invernadero reportados por las entidades emisoras.

Los verificadores de carbono son a menudo empresas de consultoría o agencias de certificación acreditadas que tienen experiencia y conocimientos técnicos en el campo de la medición y verificación de emisiones. Siguen estándares y metodologías reconocidos internacionalmente, como los establecidos por el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol), el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) o el Estándar Internacional para Verificación y Certificación de Carbono (ISCC), entre otros.

El tiempo durante el cual un proyecto puede generar bonos de carbono varía dependiendo del tipo de proyecto y del mecanismo de compensación utilizado. En general, existen dos enfoques principales:

  1. Proyectos de reducción de emisiones certificados: Algunos proyectos de reducción de emisiones, como aquellos registrados bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto, tienen una duración específica establecida. Estos proyectos se someten a un proceso de validación y verificación, y una vez aprobados, pueden generar créditos de carbono durante un período de tiempo determinado, que suele ser de 10 o 20 años. Una vez que el período de generación de créditos ha finalizado, el proyecto ya no puede generar nuevos bonos de carbono.
  2. Proyectos de reducción de emisiones voluntarios: En el caso de proyectos voluntarios, como aquellos que participan en mercados voluntarios de carbono, la duración de generación de bonos de carbono puede variar. Algunos proyectos pueden tener un período de generación de bonos establecido, mientras que otros pueden generar bonos de carbono de forma continua a medida que demuestren reducciones de emisiones verificadas.

Determinar si un terreno es apto para capturar carbono implica evaluar diversas características y factores ambientales como:

  1. Cobertura vegetal: La presencia y el tipo de vegetación en el terreno. Los bosques, los humedales y las áreas con vegetación densa tienden a capturar y almacenar una mayor cantidad de carbono. Evalúa si el terreno tiene una vegetación natural saludable o si puede ser propicio para la plantación de árboles y la restauración de ecosistemas.
  2. Tipo de suelo: Algunos suelos tienen una mayor capacidad para almacenar carbono orgánico. Los suelos ricos en materia orgánica, como los suelos forestales o los suelos bien enriquecidos, tienen una mayor capacidad para capturar carbono. Evalúa la composición y calidad del suelo en el terreno.
  3. Uso de la tierra anterior: Si el terreno ha sido utilizado previamente para actividades agrícolas intensivas, deforestación o prácticas que han agotado la materia orgánica del suelo, es posible que su capacidad de captura de carbono se haya visto comprometida. Evalúa el historial de uso de la tierra y las prácticas previas.
  4. Potencial de reforestación o restauración: Determina si el terreno es adecuado para la plantación de árboles o para proyectos de restauración de ecosistemas. Considera factores como el clima local, la disponibilidad de agua y la idoneidad de las especies vegetales para el área.
  5. Evaluación técnica: Puede ser beneficioso contar con la asesoría de expertos en silvicultura, ecología o agricultura para evaluar el potencial de captura de carbono del terreno en base a estudios científicos, modelos de carbono y análisis de suelos.
  • Ingresos adicionales de los créditos de carbono generados en su tierra
  • Que su ganado tenga comida todo el año debido a la biodiversidad vegetal
  • Aumentar la capacidad de carga de sus potreros
  • Mayor vegetación y fauna diversa
  • Producir más carne y más leche sana
  • Mejorar la calidad de los suelos y las fuentes de agua
  • Periodo de descanso del suelo más prolongados
  • Menos costos de insumos externos

El desarrollo completo de un proyecto depende de la duración en su formulación, del cumplimiento de sus planes de implementación y de monitoreo, como de la completitud de este para iniciar los procesos de validación y verificación, que una vez son respaldados por un OVV autorizado podrá iniciar su certificación y la emisión y el registro de los créditos de carbono generados por la actividad de proyecto. El proceso de certificación tiene una duración de diez días hábiles, siempre y cuando no se solicite información o documentación (faltante o adicional) al titular, desarrollador u OVV a cargo del programa o proyecto.

En CO2Colombia el plazo para la medición, certificación y emisión de los Bonos de Carbono es entre 12 y 18 meses. No obstante, en atención de que varias etapas del proceso dependen de terceros, el plazo se podrá prorrogar hasta la efectiva obtención de los Bonos de Carbono.

No, pero el productor y/o ganadero debe comprometerse a cumplir con tiempos de entrega de documentación, permisos, información etc., que sean necesarios durante el proceso de medición, certificación y emisión.

CO2Colombia seguirá los métodos de pago acordados y todos los pagos serán por transferencia bancaria.

Es importante destacar que los precios de los créditos de carbono pueden variar ampliamente según el mercado (voluntario o regulado), la demanda, la calidad de los créditos y otros factores.

El suelo es uno de los mayores sumideros de carbono del planeta. El secuestro de carbono es el proceso por el cual las plantas extraen carbono de la atmosfera a través de la fotosíntesis y lo depositan en el suelo en forma de materia organiza, como raíces muestras, hojas y otros materiales orgánicos. Ciertas prácticas agrícolas, como la labranza de conservación y la cobertura del suelo, mejoran la cantidad de carbono almacenado en el suelo. Aumentar los niveles de carbono en el suelo no solo reduce el carbono atmosférico, sino que también mejora la salud y fertilidad del suelo.

El suelo puede capturar y almacenar carbono a través de diversos procesos naturales, como:

  • Fotosíntesis y aporte de materia orgánica
  • Descomposición de materia orgánica
  • Captura de carbono por raíces y micorrizas
  • Depósito de residuos vegetales

Es importante destacar que prácticas agrícolas sostenibles, como la agricultura de conservación, la rotación de cultivos, la gestión de residuos y la reducción del laboreo del suelo, pueden fomentar la captura y el almacenamiento de carbono en el suelo al promover la incorporación de materia orgánica y minimizar las pérdidas de carbono. Estas prácticas contribuyen a mejorar la salud del suelo, aumentar su capacidad de retención de agua y nutrientes, y mitigar el cambio climático al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La permanencia se asegura mediante un monitoreo detallado y un soporte confiable en el terreno. Nos asociamos con organizaciones locales de confianza que han trabajado muy de cerca con los propietarios de tierras en su comunidad durante muchos años. Permiten a los propietarios de tierras mantener sus prácticas sostenibles de gestión y reducir la probabilidad de perdida de permanencia.

Algunas medidas que pueden contribuir a la permanencia del carbono en el suelo son:

Prácticas de gestión sostenible del suelo

Restauración de ecosistemas y reforestación

Evitar la conversión del uso del suelo

Monitoreo y seguimiento

Políticas y marcos regulatorios